Ya era hora de que te escribiese algo, Mara, porque aunque tú no lo llegases a sospechar eras mucho para mí. El día que te recogí y te enterré fue uno de los más tristes de mi vida. Recuerdo que cuando viniste llegué a creer que eras un incordio, pequeña, quejumbrosa, llena de pulgas. Hubo que lavarte con un champú especial para quitarte toda esa caspa negra. Por las noches chillabas y a alguno de nosotros tuvo la idea de ponerte un reloj cerca para simular los latidos del corazón de tu madre. Es increíble cómo lo hacéis los perros, os olvidáis de todo para amarnos a nosotros. Eras el juguete de los niños, corrías por aquí y allá chillando de alegría, movías el rabo de tal manera que se te iba toda la parte trasera. Nerviosa, tanto que no podías evitar lambiarnos como quien da un beso. No fuiste un perro de raza y sin embargo tan pura, vida. Te encantaba beber del grifo de la pileta y que te pasearan en el triciclo, se te notaba en ese cerrar de ojos y esa lengua fuera que estabas riendo. Amabas las chuches y el agua y que te pusieran chorreando. Perdona que esta historia me esté quedando triste, casi te siento quejarte desde tu casita de la azotea, y es que fuiste tan alegre que es injusto que me salga tanto abatimiento, pero es que te echamos tanto de menos. La tarde que te sepulté regresé a mi casa, los niños te lloraban y yo también, y perdóname si te digo que no sólo derramé lágrimas por ti ya que también lo hice por el tiempo que se fue, por lo irrepetible, jamás tendremos otra infancia ni otro perro que juegue con mis hijos. Nunca habrá otra Mara, ni latidos de reloj, ni risas con los ojos, ni coletazos de alegría. Pero te debo un final feliz y te lo voy a dar, hubo una tarde en la que me senté en el umbral de la puerta, llevaba una cerveza y me detuve a observar a los niños jugando a la pelota, tú corrías entre ellos sin comprender el juego, fuiste una más, eso, una chiquilla más. Por eso te dejo ahí jugando, por siempre jugando.
sábado 14 de mayo de 2011
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5 comentarios:
Qué precioso homenaje, Manuel, se me han puesto los ojos lagrimososo.
Comprendo lo que sientes, yo también perdí a mi Lucero,y siento el vacío que ha dejado en mi casa y en mi corazón.Abrazos, amigo.
Gracias Juan, gracias. Es increíble todo lo que es un animal, y no te das cuenta hasta que lo pierdes. Como todo lo que merece la pena en la vida.
Gracias Juan.
Se marcha de "VILLA LATA" cargadita de AMOR,en "VILLA SUEÑOS" sera la estrella,tiene mucho que contar de la familia tan MARAVILLOSA que la cuido,este en la VILLA que este siempre sera vuestra MARA.
Un beso enorme desde Barcelona¡!
Manuel, se perfectamente de lo que hablas, como cabeza de familia me tocó también vivir ese papel y no se lo recomiendo a nadie en el mundo, pero como bien dices tenemos que vivir con ese recuerdo alegre y el amor desinteresado que siempre nos brindaron como un miembro más de la familia. Así que no te preocupes, seguramente seamos consuegros y Mara, ande tonteando con mi Ricky, allá donde quieran que esten. Un abrazo, y a ver si te dejas ver chava.
Gracias Mary y Salmo, Mara fue una parte de la infancia de mis hijos. Por eso la aprecio tanto.
Salmo, a ver cuando me paso por allí.
Gracias a los dos.
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